Cuando era niño, muy niño, decidí escribir una novela seriada. Se llamaba "Noche Mortal" y narraba las misiones llenas de peligro de un agente de la CIA llamado John Crawford y su temible Archienemigo, "Ojo de Serpiente". Recuerdo que religiosamente acudía a mis cuartillas y escribía dos folios de algo que solo yo sabía que leía...Pero me sentía bien. Antes de cumplir los diez, decidí que me aburría, que todo lo que tenía que decir con esa basura infecta ya estaba dicho. Así que opté por finiquitarla. Pero no podía dejarlo así como así, en mis divagaciones imposibles de niño fantaseaba con cientos de lectores que ansiosos esperaban semana a semana a leer mis palabras...Así que, después del episodio "Noche Mortal: La masacre de la ONU" (lo tengo en mis manos) escribí una nota que decía: "Queridos lectores, no puedo más. Lo siento, pero este libro se terminó. Corto y cierro".
No sé de quién coño aprendí esa melancolía ni el por qué de tan sentido adiós, pero sin embargo lo escribí. Me despedí de una audiencia imaginaria y me sentí bien conmigo mismo. Supongo que hoy estoy haciendo lo mismo. Estoy alimentando el ego y la megalomanía de aquel niño que solo quería que le escucharan. Porque en el fondo sé que nadie lee estas palabras, ni me sigue, ni puede que esa fuera la intención primera de este blog. El caso es que este sitio que lees está recibiendo sus últimas palabras.
Cuando empecé este blog, fue un canto de desesperación, soledad, un intento desesperado de conseguir un compañero de viaje en una nueva etapa de mi vida. Pero todo ha pasado. Atrás quedó ese momento y esas sensaciones. Mi vida ha cambiado mucho en lo personal y en lo profesional. Cada vez que entro en este blog me vence la desidia, siento que pertenece a un pasado que no fue ni bueno ni malo, simplemente fue. Y como Jack, quiero pasar página, quiero seguir adelante. No tiene sentido regar una flor que ya sabes muerta, revivir con palabras lo que ya no va a latir jamás.
Y me estoy poniendo melodramático. Qué cojones, creo que es una característica inherente a este blog. Aquí escribí aquello de "EL ARTE PURO ES PATRIMONIO DEL SER INFELIZ" cuando les narré mis gilipolleces adolescentes, aquí me he divertido enseñando lo mejor de mí (y a veces también lo peor), pero da igual ahora, porque es momento de terminar. Lo que empezó siendo un diario personal se terminó pervirtiendo, convirtiendo en una serie de canas al aire sin amor donde simplemente me dediqué a promocionar trabajos que no deberían ser aquí promocionados. Lo que era un monólogo interno se terminó convirtiendo en un diálogo con nadie.
Mi vida ha cambiado y tengo que cambiar de hogar. Evidentemente, tengo nuevo blog y será diferente, más cinematográfico, menos denso, menos aburrido, más de andar por casa. Os dejaría las señas, pero tampoco creo que a los vecinos les interese. Así que si os gustó el corto, no perdáis ojo a la página de Vité. Si queréis leer relatos locos o escupitajos de fantástico, buscad "Fábulas Sonámbulas" y allí me encontraréis.
Aquí termina este blog.
Fin.