¿Creen que esta habitación pertenece a un niño de doce años? Pues no, amigos, esta es mi humilde morada. Aquí he escrito, reído, llorado y hecho cosas sucias conmigo mismo.

Cuando surgió la posibilidad de irme a estudiar cine a Sevilla, el principal problema era el alojamiento. En un principio pensé en irme a compartir piso. Pero había un problema. Tengo 23 años pero la experiencia vital de un nonato. Si me dan tres elementos sueltos y me dicen que les invente una historia cualquiera, del género que sea, prometo que conseguiré crearles algo. Si me dicen que les fría un huevo, ponga una lavadora o haga tareas del hogar del tipo que sea…Lo pasaré francamente mal. Y no me lapiden, amigos! Estoy aprendiendo. Poco a poco, pero estoy aprendiendo. Cada día pienso más que la vida no está hecha para mí.

El caso es que después de mirar un par de pisos (en uno me preguntaron si era homosexual), me decidí por una solución menos pacífica pero más divertida. Una residencia de estudiantes. Y tras buscar en la red, no con mucho ahínco, me decidí por la residencia “Los Bermejales”. Aunque me pillaba un poco lejos de la escuela de cine, vi que allí podría estar bien.


Florida habitación de "Los Bermejales"

Es la primera vez que vivo solo. No le tengo miedo, la verdad. Y promete ser muy divertido. La residencia “Los Bermejales” es una gran urbanización de mil bungalows, dispuestos en calles que me recuerdan a los barracones de Mathaussen (sin judíos tatuados), y justo al lado del estadio Benito Villamarín. Hace dos semanas fui a verlo y el sitio, de primeras, me gustó bastante. Buen lugar y buen ambiente. Chicos y chicas de todas las nacionalidades y edades. Cuando los conozca, ya les diré qué me parecen.

Mi habitación, junto al campo de fútbol, es una habitación individual con baño. No es el Taj-Mahal pero sí es espacioso. Mi régimen en la residencia es de media pensión con derecho a desayuno y comida. Al no estar permitido el uso de cocinas eléctricas en el interior de las habitaciones, por las noches tendré que vivir de pizzas, latas, ensaladas y algún que otro plato preparado. En Badajoz no ceno más que salchichas, mejillones y chorizo, con lo que no creo que aprecie demasiado la diferencia.

Alguien acecha en la sombra...

Supongo que los que vivís fuera os acordaréis de cómo fue la primera vez que dejasteis vuestra casa. Yo tengo a mi señora madre en el cogote todo el santo día, recordándome que haga una dichosa lista de cosas que necesito llevarme. Esta mañana, al levantarme, temprano y sin resaca, he cogido papel y boli y me he puesto a ello.

Sé que esto les importa un carajo, pero estas son las cosas que llevo apuntadas (tal cual, se lo juro):

Ordenador, impresora, películas, libros de cine, cómics, libros de stephen king, otros libros, ropa, folios, bolígrafos, radio, auriculares, mp3, dvd portátil, neceser, toallas, cartilla médico, cubo basura, ¿dónde coño meto la ropa sucia?, botellas de plástico, vasos, platos, cubiertos, plancha, paraguas, tiritas (jajaja…), esponja, un amigo imaginario, un gato tuerto y un enano.

¿Creen que olvido algo? Seguro que sí.

Nota: Durante años, he creído que mi casa de Badajoz era Mordor, mis padres Saruman y Sauron. Ahora les echaré mucho de menos. Cada día Hyde está más sensible…