Ya más descansado, me dispongo a contarles mis peripecias en el primer día en tierras sevillanas. Sin dramatis personae ni otras monsergas teatrales, paso a contarles esta tragicomedia en tres actos:
ACTO 1: El viaje.
Lo que debería haber sido una partida al alba, se demora hasta bien entradas las diez. Viajar con mis padres es como viajar con Pepa y Avelino en un Hyundai. Uno intenta abstraerse pero es imposible. Intento pensar en mi futuro, en las posibilidades que se abren ante mí, en lo que dejo atrás, en todo, ya saben...Pero escuchar a mis padres discutir con "Il Divo" y "Andy y Lucas" de fondo complica bastante las cosas.
Viaje corto. Sevilla - Badajoz, 2 horas y 20 minutos. Nos perdemos con el Gps, nueva escena de voces e insultos tipo matrimoniadas...Y llegamos a la residencia.
Acto 2: La residencia
Residencia Universitaria Los Bermejales, avenida de Italia sin número. Las impresiones dispares, que serán la característica principal del día, se hacen ya patentes. Pero vayamos por partes.
Mi habitación es la 650, y de sus características ya les hablé en otro post. Descargamos y quedo a solas en lo que será mi habitación. Me dedico a hacerla habitable, a instalar el ordenador, la impresora, los libros y las películas. Intento decorarla con algunos trastos que traje de Badajoz. No es mi hogar, pero ya empieza a parecerlo. Cuando traiga mis posters, la conversión será completa. ¡Necesito levantarme y ver a Tony Montana, joder!
Y claro, empiezo a hacer el ridículo. Tengo una facilidad pasmosa para quedar como un gilipollas cuando no tengo necesidad. Me explico. Si ustedes van por la calle, alguien les pregunta la hora y ustedes le contestan "gracias" sin venir a cuento, pues quedan como auténticos gilipollas, pero al menos no lo buscan ustedes. Volvamos al tema. Con mis padres fuera, intento conectarme a internet. Parece quefunciona pero es una ilusión (soy yo, joder, no iba a salir bien a la primera). Oigo voces dechicos fuera. Salgo a preguntar mientras pienso "mira, así me socializo". Es un chico vestido de rojo, gaditano (lo sé porque puedo ver una bandera cadista a través de su puerta abierta). "Perdona", le digo con meditada simpatía en la voz. El chico se vuelve y también dos chicas que viven dos bungalows a la izquierda, y que yo no había visto. Por dos segundos, soy el centro de atención. "¿Os va internet en las habitaciones?". Las chicas contestan que sí y se van. El chico gaditano dice que no, y que tengo que pedir una clave en recepción. "Ah bien"...Y entonces hago el ridículo..."Soy Jesús, por cierto. Como nos vamos a ver mucho por aquí...". El chico sonríe y cierra la puerta. Quedé como un puto subnormal. Al segundo me arrepiento. ¿Recuerdan su adolescencia? ¿El chico inadaptado que te miraba arqueando una ceja mientras te preguntaba con voz idiota "quieres ser mi amigo"? Pues así quedé.
No obstante, lo de las sensaciones dispares no lo decía por esto. Verán. Estoy en una residencia universitaria. Hay chicos de 18 a 25 años pero...Si en un grupo de cien "normales" hay quince marcianos verdes de tres cabezas, yo solo me fijaré en los jodidos alienígenas...Y yo ayer solo me fijé en los niñatos. 18 años. Seguro que los visualizan. Crestitas aquí, piercing allá, camiseta tribal y baba pajillera. En ese sentido, yo no me preocupo. Seré mayor que ellos, pero seguro que a onanismo les gano. Y qué decir de algunas niñas. La Mala Rodríguez y la novia de Haze estarían aquí en su salsa. Cintillo de color y pendientes que parecen putos hula-hops. Mis padres dicen que exagero, que hay gente de todas las edades...Y tienen razón, pero si yo les contara lo bien que me va todo, este blog sería una basura.
Lo que sí es cierto es que me sentí bastante apartado. No por mi edad, sino porque había tribus ya perfectamente definidas. ¿Recuerdan las pelis de instituto americano? Hay grupitos, claro. Si en las películas están los quarterbacks, las animadoras, los friquis de Star Trek y los negros que fuman crack y se follan a su hermana, aquí ya he distinguido dos grupos: los gaditanos, que son legión; y los béticos (chicos de la cantera del Real Betis Balompié Y Olé que se alojan en la residencia). Yo me he sentido como Joseph Gordon Levitt en "Brick". Solo en un mundo extraño, en un mundo que no comprendo...Pero no me preocupa, con cerrar la habitación me basta...
Así, tras dejar encargado en recepción que intenten arreglar mi conexión a Internet (imagínenme sin Red), vamos en coche a la escuela de cine.
De la Residencia a la Escuela, 7.1 kilómetros. 20 minutos en coche. 30 en autobús. C´est la vie.
Y llego a la Calle Calatrava, sede de la Escuela Andaluza de Cinematografía...
(Continuará)
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