Son días extraños estos. Me muevo entre el optimismo de Gene Kelly y el pesimismo vital de Gorki. Supongo que el optimismo se debe a mi fe ciega en el destino y el azar, que cuando menos lo esperamos siempre nos reparte una buena mano. Mi pesimismo supongo que es congénito y antropológico, aunque también, huelga decirlo, debido al hecho fundamental de que mi reserva económica está a punto de acabarse, extinguirse, irse al garete...Y mientras yo juego a los sinónimos, mi cuenta corriente sigue agonizando.

El otro día, haciendo cuentas acompañado de una vieja calculadora, mi gesto se fue descomponiendo. A cada golpe de tecla, un síncope. Y cuando terminé las operaciones, en fin, me di cuenta de que tengo 400 euros para los gastos personales de un año. Y ahí me empecé a asustar de verdad. Fiesta, viajes, pan de cada día...Cañas, phoskitos, bonobús...Ropa, móvil, libros...Cómics, películas, discos!! Oh, mierda, todo ello se acabó!!

Así que durante ciertos momentos en que Hyde toma parte de mí y me comporto como un niñato llorón, me da por pensar en mi situación económica y laboral de hace un año. Tenía trabajo fijo, en Mérida, con un sueldo bruto de 1600 euros que sin grandes dotes de clarividencia me hacían intuir un futuro con dos palabras enormes y luminosas bien escritas en lo alto de una loma: "VIDA RESUELTA". Tendría la vida resuelta...Pero decidí abandonar mi empleo por hacer realidad el sueño de toda una vida.

¿Quieren que les sea sincero? Antes soñaba con ser Orson Welles, Kubrick, Spielberg, Buñuel, el Mesías que cambiaría el mundo del Séptimo Arte... Hoy me conformaría con ser un simple mortal que entretiene a aquel que le quiere oír contándole sus historias, transmitiéndole su visión ,a veces equivocada, siempre contradictoria, del mundo, de mi mundo. Oído así, esto no me diferencia mucho del borracho ruso que todos conocemos en los botellones. Pero supongo que a mí me gustaría que me pagaran por ello.

Al dejar mi trabajo elegí el camino difícil, un camino empedrado que sabía que sería largo...La putada es que olvidé que hay que comer, vivir y ganarse el sustento. En Diciembre cumpliré 25 años. Si hace un tiempo, me hubieran pronunciado únicamente esa edad, yo me hubiera echado a temblar. Cuando tenía 17, me puse los veinticuatro como barrera para dirigir un largo. Hoy me río solo de pensarlo.

Quizás me he equivocado en muchas de las decisiones que he tomado en mi vida. Quizás tuve que haber elegido Madrid y no la escuela de cine de Segunda B que es la Escuela de Cine de Sevilla. Lo único que sé es que independientemente de todo ello, estoy aquí, en este momento, ahora. Porque siempre he pensado que el tiempo que pierdes llorando es tiempo que podrías aprovechar luchando por lo que quieres...Y si hubiera elegido Madrid, no hubiera conocido a la gente que he tenido a bien conocer este año.

Así que, amigo, si tienes un sueño, pelea por él. Si te gusta el cine, ve cine, lee cine, escribe cine, intenta relacionarte con el sector. Olvida tus anhelos de gloria y procura ser un profesional. Paso a paso. El año que viene, a estas fechas, tendré 25 años y puede que esté comiéndoles la oreja con la misma cantinela. Pero puede que no...

En cuanto a mis penurias económicas, el dinero del guión de los mejicanos que llega a cuentagotas puede tapar agujeros. No obstante, mi situación actual es clara: BUSCO TRABAJO DESESPERADAMENTE.

En la actualidad, estoy trabajando en un guión de corto de aventuras adolescentes, y estoy maquinando, pensando, pergeñando, un guión de largometraje autobiográfico que se llamaría "Ciudad Jardín".

Mientras tanto, abajo les dejo en pdf uno de mis últimos relatos. Se llama "La chica de la escafandra" y me divertí muchísimo escribiéndolo.

Espero sus comentarios.

La chica de la escafandra (todos los derechos reservados).