Sevilla Vía Crucis
Una de cal y otra de arena.
El montaje de Subtitulado se está convirtiendo en una terrible odisea. Si una mañana despierto, y veo el material que estoy postproduciendo (y me fagocito con él en una extraña metamorfosis de hombre-subtítulo), esa misma tarde recibo malas noticias. Ayer fue la última.
Cuando estaba a punto de finiquitar el corto, una nueva cagada de mi montador. Esta vez, a una semana de la entrega, han desaparecido del proyecto original (!) algunos de los cambios que realizamos en las secuencias más importantes. Desaparecido, por arte de magia, chas, y no aparecen a tu lado.
Otros supongo que habrían abandonado y tirado ya la toalla con la excusa ya manida de "es una práctica de clase". Supongo que sí, pero este corto, aunque feo, y como ya les dije una vez que son todas mis obras, es mi hijo; y a un hijo se le defiende a muerte.
Así que, amigos, marcho a Sevilla. A continuar con mi Vía Crucis. Son las ocho y cuarto de la mañana, cojo un autobús a las nueve, y vuelvo a las siete y media. Espero que en ese lapso de tiempo, tenga tiempo de hacer todas las cosas que tengo previsto hacer. Siete horas de viaje ida y vuelta, seis horas de trabajo.
Miedo, tengo miedo.
PD: Esta noche he tenido un sueño extraño. Soñé que me regalaban un globo rojo inmenso, enorme, que al inflarlo me arrastraba con él por las nubes. Yo sonreía, me divertía, volaba. Lo peor llegó cuando empezaron a llover gotas de clavo. Definitivamente, sueño juegos de móvil.




Kaín dijo
Propongo secuestrar al señor del pozo, meterlo en una jaula, enterrarlo en un zulo a diez u once metros bajo tierra, y pasar una vez en semana para echarle de comer.
Lo de tus videojuegos nos puede sacar de pobres, jesús. Unámonos al negocio del "envía paranoia de mesas al 7747..."
Un abrazo, y que vayan bien esas horas. Confío en que podrás arreglarlo
4 Octubre 2008 | 03:53 PM