El Dragón, la Serpiente y las Elecciones Europeas
Anoche tuve un extraño sueño. Eran las cinco de la mañana. La enésima discusión con Ella y mi confusa situación laboral, hicieron de mí un alma inquieta, que junto al calor y la extraña melodía producida por las aspas de mi viejo ventilador, fueron introduciéndome en una especie de extraño letargo. Me encontraba leyendo en ese momento en la edición digital de un periódico nacional una aburrida noticia sobre las elecciones europeas que se acercan. Y entonces, cuando empezaba a plantearme a quién iba a dirigir mi voto, me quedé dormido...
Y desperté en lo que creía una ciudadela medieval derruida. Olía a humo y sudor, y una extraña cortina de ceniza me impedía ver más allá de dos metros junto a mí. Avancé asustado y tanteando con las manos, cuando llegué a tocar una estructura metálica. Era un auto decrépito y abandonado de una marca que hace años dejó de fabricarse. Y me di cuenta de que había gente andando a mi alrededor. Pude escuchar sus pisadas arrastrándose junto a mí, sus respiraciones,e incluso, si aguzaba mi oído, el compás acelerado de sus corazones. Yo fui retrocediendo sin comprender, acongojado, intentando huir de aquello que no entendía...Cuando alguien en mi espalda me tocó. Al darme la vuelta, sentí que la espesa niebla de ceniza poco a poco se iba disipando mostrándome a la persona que tenía justo enfrente.
Era alto, viejo, extremadamente viejo, y con una melena gris que ya empezaba a clarear en su despejada coronilla. Me miró sonriendo, solo sonreía. Yo di un paso atrás y pude ver la masa de hombres y mujeres que se movían como autómatas sin rumbo por las calles de una ciudad contemporánea destruida, los edificios derruidos y ardiendo, los automóviles en el mismo estado. Y todos los hombres y mujeres llevaban el pecho y sus ropas envueltas en sangre, que manaba a borbotones de las cuencas de sus ojos, vacías, de color púrpura. El hombre entonces habló:
- ¿Sabes dónde estás?- me dijo.
Yo negué con la cabeza, y él sonrió.
- Este es tu hogar, tu verdadero hogar.
Y yo me sentí confuso sin saber qué decir. Él me tocó el hombro, instándome a acompañarlo. Yo sentí una oleada de alivio y paz en mi interior, una sensación de alivio y bondad como nunca antes había sentido.
- Este es tu hogar, tu verdadero hogar - repitió él, acompañando esta vez la cantinela de un gesto de cabeza hacia un grupo de hombres y mujeres sin ojos que vagaban sin rumbo como el resto.
Yo quise gritar y correr con ellos, pues allí estaban todas y cada una de las personas a las que amaba, mi familia, mi novia, mis amigos. Pero en el momento en que mis piernas comenzaron a flexionarse, él apretó fuerte mi hombro y señaló el cristal roto de un coche destruido.
- Mírate - dijo el hombre.
Y yo me miré. Mis ojos. Mis ojos también arrancados, mi ropa también envuelta en sangre. Sin saber qué decir, miré al hombre que me acompañaba.
- Este es tu hogar, tu verdadero hogar, la auténtica visión de tu realidad.
Y el hombre me obligó a seguir andando con él. Pronto perdí de vista a mis seres queridos y me concentré en la marabunta de gente sin ojos que caminaba por la ciudad. Y me fijé en algo especial. Todos sostenían, unos con su mano diestra, otros con su siniestra, un extraño trozo de papel decorado con extraños símbolos.
- Mira tu mano - dijo el hombre.
Y yo miré. El extraño papel también estaba ahí. Lo levanté ante mí y lo leí. Los extraños símbolos representaban a un dragón y una serpiente. Me concentré ante ellos y oí un susurro tentador. Me asusté pero sentí un deseo repentino de marchar siguiendo el paso sin destino de mis congéneres. En ese momento, y en un gesto rápido, el hombre me arrebató el papel de las manos y al contacto con las suyas, comenzó a arder para extinguirse al momento.
- Eso que tenías en la mano era el símbolo del mal, la marca del diablo, el asesino de la libertad.
- No te entiendo - repliqué.
Y él sonrió.
- Lejos, tras esos edificios, existe un mundo mejor, un mundo verde y puro... La libertad que os prometieron es mentira.
- ¿A qué te refieres? - pregunté sin comprender.
- Solo a través del fuego y la sangre vencerás al dragón y la serpiente. Solo a través del fuego y la sangre hallarás la libertad, la libertad para ti, la libertad para todos los que te rodean.
-No te entiendo - tuve que admitir.
- ¡El dragón y la serpiente! ¡El dragón y la serpiente! ¡Los asesinos de la libertad! ¡Escondidos en sus jaulas de cristal, solo se les invoca a través del Manuscrito! ¡Y tienes que darte prisa!
Yo me paré y miré al hombre que me acompañaba, confirmando su locura. Él se paró y me miró.
- La historia la cambian los hombres valientes. Vivimos en un Imperio satánico controlado por diablos que nos han hecho creer en nuestra libertad, nos han inducido a pensar y venerar un libre albedrío que es mentira...Solo los valientes, solo el fuego y el sangre cambiarán la historia.
- Yo no soy valiente- le dije.
- Pero estás aquí - me contestó él-. De ti y de la gente como tú depende la libertad de los tuyos. Te llamarán loco, te condenarán, pero tú les darás la llave del Paraíso. Porque nosotros bailaremos y fornicaremos libres en el templo del Dragón, beberemos celebrando nuestra victoria en la casa de la Serpiente. ¡Y solo podremos vencerles llenando de sangre y de fuego sus urnas de cristal!
Yo reflexioné.
- ¿Y si...y si la sangre y el fuego no fueran la solución sino el problema? - pregunté.
- No creas en los consejos de los oráculos del Dragón y la Serpiente. No creas en su tabla férrea de valores morales que te marcaron a fuego para que no te salieras del rebaño. La historia la cambias tú...
...Y entonces desperté asustado. Miré a mi alrededor y volvía a estar en mi habitación. Llena de peluches, cálida, anacrónica. Ante mí, la pantalla del ordenador y la noticia sobre las elecciones europeas. Con calma, apagué el ordenador, bebí y me masturbé. Y antes de volverme a dormir, entre bostezos, mi última frase del día fue...
"Va a votar su puta madre".




Julio Glez. dijo
Jaja, claro, claro que si. Que voten sus putísimas madres.
Solo una cosita señor Mesas... si no tenías ojos en el sueño, como cojones pudiste mirarte al espejo y verte sin ellos? que clase de lapsus de verosimilitud sufrió tu cerebro, y por último, que significa que pudieras verte a ti mismo sin ojos dentro de un sueño, a quien corresponde el lugar de tu ficticia visión que te permitía verte sin poder verte? Es solo un fallo literario o trasciende al sentido de toda la metafora global?
jaja. No en serio, me tiene intrigado todo esto. Exijo un post de respuesta, o como minimo un comentario a la altura del sueño.
Un abrazo churrita.
P.D: nos vemos la semana que viene, no?
4 Junio 2009 | 02:27 AM