Hoy en su riguroso estreno, y con un encuentro inesperado con PJ Tena incluido, he podido ver la nueva peli de Tarantino: "Inglorious Basterds". Y supongo que eso y el profundo aburrimiento que domina esta noche de viernes es lo que me ha hecho volver al blog a joderles la vida con mis estúpidos comentarios. Eso sí. Una advertencia antes de comenzar: soy adicto al cine de Quentin Tarantino. En ocasiones, cuando estoy más deprimido y se me calientan las orejas (consecuencia inequívoca de ideas vitales funestas), suelo decir que sus películas han sido más importantes en mi vida que la mayor parte de los miserables episodios existenciales que he permanecido fuera de las garras del cine. Pero la mayor parte de las veces exagero...Y con esta perorata vacua solo pretendía alertarles de mi falta absoluta de objetividad ante la película en cuestión, pero intentaré enmendarme. Allá vamos.

1. El cine por el cine: Fueron Françoise Truffaut y la nouvelle vague los cineastas que empezaron a plantearse dilemas tales como la importancia del cine sobre la propia vida. La película se convertía así en un ente metarreflexivo que convertía su visionado en regocijo y celebración del medio, del código genérico y de todas las reglas y normas que a él pudieran aplicarse (normalmente para subvertirlas). Y Tarantino, con los Coen, es el cineasta cinéfilo por antonomasia. En ocasiones, este afán hipertextual y postmoderno de Quentin ha sido motivo de crítica y denostación de su obra, tachada de pastiche, de basura superficial e impersonal. Su propio ex-amigo Roger Avary criticó el cine de Quentin al reprocharle al que fuera también empleado de Archive Films su poca maña social y absoluto desprecio por la humanidad. Siempre he mantenido que aquí está la clave del cine de autor de Quentin Tarantino. Porque la vida de Quentin es el cine. Desde que su madre Connie lo educara (afortunadamente) sustituyendo cariño por una pantalla de televisión, el pequeño Quin ha hecho de su vida una oda a los veinticuatro fotogramas por segundo...Y si no has leído la biografía de Tarantino no puedes entender hasta qué punto sus películas son personales.

La filmografía de Quentin es la filmografía del amor por el cine. Sus tres primeras obras son películas de mafiosos y amor por el cine. "Kill Bill" es una película de venganza y amor por el cine. "Death Proof" es una peli de asesinatos y amor por el cine..."Inglorious" es una peli de nazis, guerra y amor por el cine. Cada fotograma de la película nos susurra la pasión enfervorizada de un hombre por un medio que ama y que entiende a la perfección. Y si en otras ocasiones los referentes eran el euro-noir o las pelis asiáticas de artes marciales, en esta ocasión Tarantino reformula el cine bélico europeo de directores italianos como Margheriti o Castellari (que son homenajeados en la película), para ofrecernos una cinta que presenta todas las características del spaguetti western más trash con toques de violencia giallo. Un espectáculo retro de primer nivel para los cinéfilos más avezados.

2. El guión FALLA: Estructurada de nuevo por capítulos, Tarantino firma aquí uno de sus guiones menos redondos. La película, que se abre con una magnífica secuencia inicial, nos presenta una historia de un grupo de judíos vengadores a los que apenas conocemos y con los que nos es imposible empatizar. Sí, bien. La verdadera protagonista es Shoshanna Dreyfuss. Hasta aquí todos de acuerdo. Pero estaríamos hablando de la película perfecta si el Tarantino guionista hubiera de algún modo profundizado en las motivaciones de ese maravilloso grupo de hijos de puta que son los Bastardos, que a excepción del Oso Judío o Hugo Stiblitz (que llaman la atención precisamente por su peculiaridad), no pasan del simple estereotipo. En ese sentido podríamos decir que "Inglorious" sufre el síndrome del Señor Azul.

En las películas grupales se corre el riesgo de incluir personajes que ensucien la trama por su inactividad y falta de utilidad en la misma. En esa obra pluscuamperfecta que es "Reservoir Dogs" ocurría con el señor Azul. ¿Alguien puede decirme la importancia dramática del personaje de Eddie Bunker? Y no me vengan con chorradas de que estaba interpretado por el escritor de "Animal Factory", por el ídolo de Tarantino...Monsergas. Si un personaje sobra, debe ser eliminado. Quentin Tarantino, como Baudeleire o Renoir, siempre ha presumido de amar a sus personajes como se ama a sí mismo. Y normalmente sus películas están llenas de personajes matizados y con un conflicto dramático definido hasta sus más mínimos detalles (aunque sean secundarios). Pensemos en "Pulp Fiction" y en Zed. O en Jimmie. O en la mujer de Jimmie. Pensemos en el señor Lobo. Pero vayamos más allá y acerquémonos a una película plagada de personajes cuya presentación, conflicto y arco de transformación son ejemplares. Hablo de "Kill Bill". Personaje a personaje, esta obra magna del siglo XXI, es perfecta en lo que a construcción de personajes se refiere. Uno a uno, podemos empatizar con ellos al tener perfectamente definidas sus motivaciones. En "Inglorious" eso no ocurre. Salvo algún intento vergonzoso de montaje de sacar a relucir de puntillas la misma (flashback de Stiblitz mientras es flagelado en una secuencia a lo John Rambo), la mayor parte de los Bastardos pasan desapercibidos para nosotros. Nos dan absolutamente igual. Y en una película que se llama "Malditos Bastardos" eso es un pecado. Y un enorme fallo que con el paso del tiempo puede llegar a echar a perder la película. Tarantino intentó aquí contar una película mastodóntica de guerra y cine, y seguramente con los años y las ediciones en DVD escuchemos algunas anécdotas acerca de metraje perdido de película, cortesía de Harvey "ManosTijeras" Weinstein al que esta vez se suma la catastrófica Universal. ¿Os suena "Gangs of New York"? ¿Os suena "Babylon" de Kassovitz?

Por otra parte, y siguiendo con el guión, creo que Quentin falla en uno de sus puntos fuertes. En "Inglorious", los diálogos carecen de la frescura de la primera etapa del autor o de la maravillosa artificiosidad cinéfila de Kill Bill para ser irregulares con pocos momentos geniales. En definitiva, me falta ese Tarantino único y original que sorprende a cada plano.

3. Los nazis: Es curioso que el único director que haya humanizado verdaderamente a un nazi sea uno que ha vivido verdaderamente el holocausto. Lo hizo Polansky en "El pianista", pero a un nivel puramente individual y no colectivo. Antes de rodar "Inglorious" se especulaba con la posibilidad de que Tarantino finalmente lo hiciera. Y por momentos lo consigue: con el cabo Wilhelm, con el soldado emboscado que solo quiere abrazar a su madre y quitarse el uniforme...Y sobre todo con el soldado raso Zoller, interpretado por Daniel Brühl y fundamental para entender la cinta de Quentin Tarantino. Este personaje, que en principio se nos presenta como un alemán bondadoso y con aspecto de niño, es un héroe de guerra en cuyo arco de transformación dramatúrgico se encuentra la clave filosófica de esta película.

4. De vuelta con Orestes: Porque sí, tras ese magnífico díptico sobre venganza que fue "Kill Bill" y en que Tarantino nos hablaba del poder redentor de la violencia, Quentin no se contradice en "Inglorious" y, pasándose la historia por el forro de los cojones (aplausos para él), nos grita, casi nos escupe, que los crímenes no pueden quedar impunes. Que quien a hierro mata, a hierro muere. Que si tú matas a mi familia, yo te mataré a ti, a los tuyos y a tu puto perro (fucking dog). Y en lugar de criticar las actividades mercenarias y salvajes de los Bastardos, sus métodos rudos y violentos, las ensalza y las eleva, se recrea en ellas y las presenta como único modo de cambiar las cosas. Un pensamiento muy americano que todos hemos llegado alguna vez a compartir.

5. Kosher porno: Eli Roth, mejor orador que actor, mejor director que intérprete, dijo que "Inglorious Basterds" era porno judío, aquello que su pueblo siempre había deseado desde la segunda guerra mundial y nadie había dicho en voz alta. Porque "Malditos bastardos" es la película que todos hemos protagonizado en sueños tras ver "La lista de Schindler" o "La vida es bella", Tarantino ha puesto en imágenes el anhelo inconfesable que todos hemos sentido de aniquilar el mal en forma de diabólico ejército nazi. Porque "Inglorious" es "Sonrisas y lágrimas" con sangre, una peli de Louis Malle en versión gore pasada de tuercas. Y eso es sin duda lo mejor de la película.

6. Quentin reinventa la Historia: ¿A quién le importa? No dejes que la realidad te joda una buena trama. Porque si obviando cualquier tipo de realismo histórico filmas uno de los más grandes clímax de películas bélicas que recuerdo, mejor que mejor. Y Tarantino en "Inglorious" reescribe la historia, ajusta cuentas y se muestra fiel a su doctrina y pensamientos acerca de la venganza. Por otra parte, cualquier apreciación que haga a este respecto, no haría más que desvelar demasiado sobre la cinta. Solo diré que en ella aparecen personajes históricos como Goering, Borrman, Churchill, Goebbels o el mismo Hitler...Y solo por su final tienen que ir a ver Inglorious.

7. Los personajes: De nuevo pesa sobre ellos la irregularidad que percibo en esta cinta. Frente a los estereotipados bastardos que pasan desapercibidos durante toda la obra, personajes como Shoshanna Dreyfuss, Bridget Von Hammersmark, Ed Fenech e incluso el proyeccionista negro amante de la primera, cobran un mayor protagonismo y profundidad dramática que los bastardos. E incido de nuevo en ello porque me parece un error de guión de proporciones colosales (quizá nunca tuviste que haberte alejado de "Doce del Patíbulo", Quentin).

8. Hans Landa: Necesario separarlo del resto. Sin duda, el mayor acierto de toda la película. Un asesino despiadado y cruel, un monstruo con exquisitos modales y dotes detectivescas que lo convierten en un Sherlock Holmes sádico y abominable.

9. La música: Quentin no falla. El uso de la música extradiegética que ofrece Tarantino, en ocasiones asincrónica, incide en la idea antes mentada del metacine, del relato hipertextual que nos remite a otros códigos y claves de la historia del medio. No faltan Morricone, Charles Bernstein o Lalo Schifrin. Desde sus mismos créditos, magníficos y sencillos, con el vals "The Green Leaves of Summer" de Nick Perito, sabes que estás ante una película de Tarantino (¿os habéis fijado que al igual que las películas de Woody Allen, las pelis de Quentin siempre llevan la misma fuente y tipo de letra?).

10. El poder del cine: Interesante, muy interesante, más allá de la reflexión sobre la venganza que de nuevo plantea aquí Tarantino, es el uso metafórico y literal del medio cinematográfico para salvar y liberar al mundo de la tiranía (de los hombres malos). Impagable cada segundo de la secuencia final. Tarantino utiliza el cine como arma arrojadiza. Bendito sea.

11. El cine alemán de Propaganda: Esperemos que Tarantino abra la veda didáctica de este periodo oscuro de la cinematografía alemana. Como se relata en la película, con la UFA convertida en productora estatal dirigida por Goebbels, esta es una etapa fundamental de la historia del cine, no ya por su calidad o trascendencia histórica, sino por el nivel de penetración cultural que el mensaje nazi halló a través del medio cinematográfico. Con un star system muy desarrollado y que aparece en "Inglorious" en su gran mayoría (impagable el momento en que vemos en pantalla al trasunto de la gran estrella Emil Jannings), las películas de este periodo como "El judío Süss" o "El joven hitleriano Quex", que seguramente inspirara la fake movie que presenciamos en la película, "El orgullo de una nación", son obras racistas y profundamente hirientes pero precisamente por eso y por su capacidad de convicción es necesaria recordarlas y estudiarlas. Hay vida más allá de Riefenstal y Pabs.

12. En resumen: El cine de Tarantino es artificioso y de grandeza operística, una mezcolanza genérica que termina derivando en una confesión autoral de primer nivel que en este caso se ve deslucido por un guión irregular y un ritmo de montaje que en ocasiones peca de explicativo y lento. Muchos minutos de tiempo muerto podrían haberse aprovechado para indagar, qué pesado soy, en las motivaciones de estos "Malditos Bastardos" que terminan convirtiéndose en una comparsa de secundarios que pierden fuelle frente a la verdadera protagonista de la cinta, Shoshanna, y el antagonista perfecto, Hans Landa.

No obstante, qué grande eres, Quentin...Pero no te perdono ese fallo de guión...¿O de montaje?