Uno se sorprende ante su completa ignorancia acerca de los grandes misterios de la religión, la filosofía y la historia. Hoy, sin ir más lejos, mi concepción del mundo y de su misma génesis ha cambiado por completo. Ha pasado de no importarme un carajo a producirme una mezcla de risa y asco. Esto puede leerse en un antiguo texto sagrado egipcio:

"En el principio era el caos. Caos era la oscuridad. El primer Dios, Amón, surgió de las aguas usando tan sólo su fuerza para formar su cuerpo. Solo, cogió su pene con su mano. Hizo el amor a su puño. Alcanzó el placer con sus dedos y con la llama de la ráfaga de fuego que surgió de su mano creó el universo".

Créanme. Esa es la génesis mitológica del universo según el Antiguo Egipto. Y es maravilloso. Somos el producto de la paja de un dios primordial con perilla. De ahí la importancia casi mística de la masturbación en la cultura egipcia. Una muestra de ello es que está presente en muchos de sus más antiguos rituales... y no exento de cierto humor como verán.

En un antiguo templo en Karnak, todos los días se llevaba a cabo un rito litúrgico de naturaleza mágica. Los fieles, que más que fieles eran unos guarros, acudían en manada a rendir plegarias a la estatua del Dios Amón que presidía el lugar: una representación de piedra gigantesca con un enorme falo erecto entre sus piernas. Y aquí empieza lo bueno. La sacerdotisa del templo presidía una celebración que básicamente consistía en masturbar la enorme polla de la divinidad. ¿Y quieren saber el remate? Que esta señorita se hacía llamar "La mano de Dios".  ¡"La mano de Dios"! Aquello no era una celebración eclesiástica, era un bukakke. Mariano Ozores no hubiera podido hilar más fino...

Con los siglos, el cristianismo y su pacatería y mojigatos valores morales relegaron toda práctica sexual al pecado. Así pasamos de ser la masturbación de un Dios primordial a una costilla. Y algo de magia se perdió. Porque vuelvan a mirar la foto y no me digan que no...Miren esa perilla, esa tez morena y esa pose. Vuélvanla a mirar. Ahora pónganle sombrero...¡Somos el producto de una paja de DJ Kun!

La historia nunca deja de sorprendernos.